No me aguanto la cabeza, no aguanto la idiotez prendida como garrapata a mi cerebro. Hasta que punto soy una persona frutastrada, o mejor dicho en que punto comenzó y no me di cuenta?
Odio esta cabeza que me diste y no saber como usarla, odio no poder estar en paz conmigo mismo ni con los demás. Estoy en constante cambio, a veces lo quiero todo, a veces no quiero nada, a veces solo quiero descansar. Tengo de esos dias en lo que únicamente quiero dormir y que la vida vaya pasando sin mi, sin mi opinión. Algo cambió en mi, algo bueno y algo malo, no debería estar ahí.
Esa cosa indeseable debería haber estado hace unos años atrás, cuando todavía tenía algo que decidir. Las malas buenas lenguas dicen que tengo la edad que debo tener y que no hay una edad para "cambiar". Yo, con mi mente vieja y retrograda creo que ya no hay más tiempo, que la vida se fue porque la vida tiene a avanzar en un punto y ya no está permitido retroceder. Vivir bajo el ala ya no vá, es crecer o caer. Lo más triste es saber que mal o bien, siempre termina diciéndome "te lo dije".
Quiero expandirme, formar un ser con ideas estructuradas y seguras, esta torre en falso un día me va a matar, te lo juro..
Si lo piensas, lo más oscuro de los abismos es que no hay vuelta atrás, una vez que caes, no vuelves, esos segundos de flote y adrenalina en el que piensas "me estoy cayendo" y derrepente, pumm, el suelo, frío y húmedo. Intentas levantarte pero todos tus huesos están rotos, te vienen a la mente esas palabras que pretendias no haber escuchado, la vida en forma de película empieza a pasar y escuchas tu música favorita y sabes.. que esa será la última vez. De todas formas, es mi culpa, yo me paré al borde de ese maldito abismo, aunque a veces no me siento lo suficientemente lúcida como para saber si me dejé caer, creyendo que ser libre era posible o si alguién malvado lo suficiente me empujó. Quiero creer que me merecia ese abismo.